domingo, 6 de abril de 2014

RESTAURANTE TAMESIS



Fecha de visita viernes 21 de febrero de 2014
Lugar: Restaurante Bar Támesis London (Jaén)
Dirección: Calle del Obispo Estúñiga, nº 3. 23007-Jaén
Precio medio: entre 30 y 50 euros
Calidad: alta
Tipo de cocina: Alta cocina
Instalaciones: Comedor con un aforo de + 30 personas
Restaurante Bar Támesis London
“Unión perfecta entre profesionalidad y calidad”
Un mes más, la Asociación Gastronómica Amigos del Santo Reino volvimos a pasar un extraordinario día íntegramente dedicado a la gastronomía y los placeres de la buena mesa. En esta ocasión nuestro paso por el Bar Restaurante Támesis London, como lo apellidan ahora, nos dejó unas sensaciones muy positivas en todos los aspectos.
Este lugar es muy conocido en Jaén y provincia, y desde luego con razón, pues tanto en el bar, donde estuvimos tomando unas cervezas antes de la degustación,  como en el salón interior dedicado a la alta cocina, el ambiente fue cómodo y agradable.
El menú degustación que nos ofrecieron nos pareció adecuado a la época del año, con productos de buena calidad, siendo el resultado en cada una de las elaboraciones de originalidad y corrección, tanto en la ejecución como en el emplatado.
Comenzaron proponiéndonos un arenque del Báltico marinado en vinagre de Arce y bayas de enebro, cidra, guacamole y huevas de Lumpo, además de un adorno de polvo de espinacas, mermelada de tomates y vinagreta de mango. Todo un lujo para los sentidos.
Continuamos con unas alcachofas con langostinos gratinados con mahonesa de AOVE, salsa de alcachofas y almejas. Más tarde probamos unos pimientos de Piquillo rellenos de chipirones sobre pan Focaccia, con galleta de parmesano y salsa de gambas con jugo de chipirones.
Pero esto sólo acababa de comenzar, pues seguimos con un Milhojas con queso de cabra, foie y manzana en una reducción de arándanos, mermelada de manzana y crujiente de pistachos.
La oferta en pescado, fue una lubina al hinojo sobre crema de guisantes y picada de ajos, mientras que en carne apostaron por un solomillo de vaca con láminas de foie, hongos y salsa de vino viejo y tuétano.
Todos los platos con un correcto maridaje a cargo de un blanco Fuentespina, un tinto Rioja Orben de Bodegas Izadi de  Villabuena de  Álava, procedentes de cultivo de micro parcelas de uva tempranillo .
Como colofón final un postre de hojaldre con manzana, bizcocho de almendras en salsa de mango y chocolate y regado con una generosa copa de vino dulce uva Pedro Ximénez, de las bodegas jerezanas Lustau.
Enhorabuena a todos por vuestra profesionalidad y calidad, empezando por el dueño D. Francisco Navarro Lirio, que ha hecho del Restaurante Támesis London una certera apuesta de calidad gastronómica, su maître D. Luis Gómez y el chef D. Francisco José Cortes,  quien nos ofreció calidez y calidad, así como al resto del personal que hacen de este restaurante un punto inexcusable de reunión y de buen yantar. Nos vemos en otra ocasión.
Guillermo López










PALACIO DE MENGIBAR



A.G. AMIGOS DEL SANTO REINO            
Fecha de visita: 24/01/2014
Lugar: Restaurante General Reding (Palacio de Mengibar)
Dirección: Pza. de la Constitución, 8 – 23620 Mengibar
Tipo de local: Hotel- Restaurante
Precio medio: Entre 35€ y 45€
Calidad: Media-alta
Tipo cocina: Cocina tradicional con aires renovados
Bodega: Extensa bodega donde destacan los vinos de la tierra
Instalaciones: Restaurante enclavado en las antiguas caballerizas de una casa palaciega cuyo sistema de vigas –que permanece intacto- soportaba la carga de la artillería del General Reding.
LOS AMIGOS DEL SANTO REINO EN EL PALACIO DE MENGIBAR, UN VIAJE POR LA HISTORIA.
 El pasado 24 de enero, y comenzando con el nuevo año, Los Amigos del Santo Reino comenzábamos con nuestro periplo de visitas por los distintos locales de restauración de la provincia de Jaén. En este lugar nos desplazábamos a Mengibar, al hotel Palacio de Mengibar.
Este hotel está enclavado en el centro del pueblo muy cerca del ayuntamiento. Nada más llegar a la zona, uno se sorprende de la maravilla que los jienenses tenemos a nuestro alcance, un lugar cargado de historia donde desde que entras, te sientes partícipe de una época pasada.
 El Palacio de Mengíbar representa siete siglos de historia y su dominio o propiedad es detentada por las familias de Sotomayor, Barrionuevo, Messía, Ponce de León, Osorio Moscoso y de la Chica Cassinello de probados abolengos nobiliarios, siendo la primera propietaria del inmueble Dª Constanca Dçiaz de Sotomayor (mediados del Siglo XIV).
 Dentro de sus instalaciones,  las cuales merecen la pena visitar, podemos destacar algunos de sus patios,  como es el que te recibe a la entrada donde se exhiben magníficos restos de la ciudad romana de Iliturgi. En el frente norte se alza la entrada principal del hotel, el cual se configuró en 1663 por el Duque de Sesa. Bajo la dirección del arquitecto madrileño Juan Pablo de la Madrid, se ha conseguido esta rehabilitación que armoniza a la perfección con el nuevo edificio.
Además de sus maravillosos patios cargados de historia, sus lujosas instalaciones interiores,  y sus magníficas habitaciones donde cada una está decorada de forma personalizada y única.  El hotel cuenta con unas termas romanas y un Aljibe árabe del siglo XI.
Una vez puestos en situación y visitadas las instalaciones del Palacio, Los Amigos del Santo Reino nos dispusimos a pasar a la tarea que más nos gusta, la culinaria.
Nos desplazamos al restaurante del hotel  (General Reding), el cual actualmente está explotado por la familia Reguera, propietarios del salón de bodas Cerro Puerta y muy vinculados a la gastronomía de nuestra ciudad. En el restaurante nos recibía su gerente Marcos Reguera junto al gerente del Palacio Pascual Cervera, al cual aprovechamos para agradecerle su hospitalidad y dedicación haciéndonos sentirnos como si estuviéramos en nuestra casa.
 El restaurante se encuentra enclavado en las antiguas caballerizas del Palacio, lugar que por su peculiaridad te hace sentirte muy cómodo para degustar su cocina.
El creativo de la cocina nos explicaba cuál era la intención de la degustación que íbamos a hacer, que no era otra que la de poder degustar platos típicos de nuestra tierra y adaptados al momento del año en el que nos encontrábamos.
Comenzamos con unos platos de jamón de bellota de Reyes Pérez, empresa ya muy conocida por esta asociación, donde además  su gerente Javier tuvo a bien compartir la jornada gastronómica con nosotros.
Continuamos con un pequeño aperitivo consistente en una trufa de queso con naranja confitada que nos servía de antesala para el siguiente plato, una crema de calabaza con tocino ibérico y pimienta rosa que le aportaba un sabor particular. De este plato, que te hacía entrar un poco en calor, pasábamos a un plato frio. Una ensalada de bacalao con salsa tártara de la casa,  platos regados con un vino de nuestra tierra, en concreto de Alcalá la Real donde están ubicadas las bodegas de Marcelino Serrano. El primer vino degustado fue el blanco “Blanca María” de la variedad 50 % Chardonnay, 50% Garnacha blanca, vino aromático en el paso y final amargo grato.
Seguimos con un plato muy de la época alcachofas con jamón y ajoatao maridado este con un vino rosado de la misma bodega anterior que actuaban como perfecta pareja de baile.
Pasábamos a nuestros dos siguientes platos, chuletillas de conejo con patatas asadas terminando con un plato de amplio potencial para nuestra tierra, Cordero segureño. Estos  platos regados con un caldo de nuestra vecina Ronda “Pago el Espino” vino de la bodega Cortijo los Aguilares, un vino muy balsámico que refleja a la perfección la tierra de donde procede.
Para concluir llegaba el momento del postre donde se optó por  un sabroso quiquinyerol con aceite de oliva, mouse de cítricos con gelatina de Pedro Ximenez.
Como siempre, da gusto ir descubriendo los distintos templos gastronómicos de nuestra provincia y más aún poder compartirlo con todos vosotros.
Nos vemos en nuestra próxima visita del mes de febrero, en esta ocasión optamos por el  restaurante Támesis de la capital del Santo Reino.
Darío Díaz. Presidente Asociación gastronómica Amigos del Santo Reino.



























jueves, 12 de diciembre de 2013

CANTINA LA ESTACIÓN Y LOS AMIGOS DEL SANTO REINO



Úbeda:
Fecha de visita: 27/09/2013
Lugar: Restaurante Cantina la estación
Dirección: Cuesta Rodadera 1 (Úbeda)
Tipo de local: Restaurante
Precio medio: Medio alto
Calidad: Alta
Tipo cocina: Creativa
Vinos: Amplia bodega (Especialidad en vinos de todo el mundo) 
Instalaciones: Zona de barra y salón ambientado como si se tratase del interior un tren
 Los Amigos del Santo Reino en el restaurante “Cantina la estación”
El día 27 de septiembre, coincidiendo con la inauguración de la Feria de San Miguel, los Amigos del Santo Reino nos desplazamos hasta la ciudad de Úbeda, Patrimonio de la Humanidad. Tras un reconfortante paseo por las calles de la bellísima ciudad de La Loma, que no está empañada ni siquiera cuando el sol se esconde tras las nubes como sucedió ese día, acudimos hasta el Restaurante Cantina la Estación, con la intención de comprobar por nosotros mismos si el mismo tiene bien ganada su cada vez mayor fama.
La entrada al restaurante no te hace presagiar lo que te puedes encontrar a continuación, pero una vez que abandonas la pequeña zona de barra en la que poder tomar una cerveza con amigos, la sensación cambia y la expectación va creciendo. Pasar por delante de la bodega, camino del comedor, te hace suponer que te encuentras en un sitio de categoría, atendiendo, simplemente y, ni más ni menos, que a la cantidad de vinos que aguardan pacientes y en el ambiente ideal a ser maridados por Ché, el responsable del Restaurante junto con su esposa Montserrat de la Torre, dueña y señora, nunca mejor dicho, de los fogones del mismo.
Y cuando llegas al comedor definitivamente piensas que has acertado con la elección: decorado como si el vagón de un tren clásico se tratara, al sentarte a la mesa esperas encontrarte, sentado en la mesa de al lado, con Hércules Poirot intentando resolver alguno de los misterios planteados por Agatha Chirstie o con el desfile de cualquiera de los personajes que en su día viajaran a bordo del Orient Express.
Y en lugar de eso, y tras probar una selección de los mejores aceites de la provincia, comenzó un desfile de platos de cuidada elaboración y que resultaron ser un auténtico placer tanto para la vista (la presentación de todos y cada uno de los platos es, simplemente, sensacional) como para el paladar. Comenzamos degustando una falsa aceituna de sosa rellena de queso idiazábal y anchoas, que llegaron a nuestra mesa presentadas sobre una piedra y engarzadas entre sí con unos tallos de olivo; los amantes del queso, supieron apreciarlo; los amantes de la anchoa, la paladearon; y aquellos que gustamos de ambas cosas, simplemente nos deleitamos. Para acompañar este aperitivo, un vino dulce delicioso.
El segundo de los aperitivos consistió en una falsa cereza de foie sobre tierra de aceite de oliva y mermelada de violetas, acompañada en esta ocasión por un vino espumoso del Penedés con un toque de manzanilla y su sabor, al ser degustada con tostaditas de pan, no hizo sino incrementar nuestro apetito y nuestras ganas de seguir disfrutando.
A continuación, tartar de atún macerado con salsa soja y miel, acompañado por un vino blanco alemán realmente sorprendente, y seguidamente, según mi humilde opinión, el plato mejor y más sabroso de cuantos probamos: pulpo frito sobre lecho de rin-rán, con pelitos de chili y papel de chipirón. Todos los sabores que usted, querido lector, se está imaginando de dichos ingredientes, mezclados en el paladar y una textura deliciosa del pulpo cocinado en su justo punto hacen que el tiempo casi se detenga, y parafraseando una conocida canción, sientas que estás viviendo casi una experiencia religiosa, precisamente en la ciudad en la que falleció el religioso y poeta místico San Juan de la Cruz.
El deleite continuó con fideuá de ibérico sobre carpacho de vieira macerado en salsa americana y gamba con mahonesa de fruta de la pasión, plato no apto para aquéllos que no disfruten de la comida poco hecha, pero igualmente de un sabor, en esta ocasión por los contrastes de sus componentes, inigualable. Y cuando aun paladeábamos el sabor de la fideuá, un plato que llama la atención por su sencillez y sus raíces clásicas, bacalao con perlas de aceite de oliva, huevo a baja temperatura, sopón de ajo e infusión de ajo: bacalao, aceite, huevo y ajo, ingredientes sencillos y humildes, mezclados conformando una especie de sopa y que resultó una auténtica delicia, todo ello acompañado en esta ocasión por un vino de la zona de Madrid, con un nombre muy llamativo: El hombre bala.
Y como toda buena comida, antes de pasar a los postres, también tuvo su ración de carne, concretamente cuello de cordero relleno de mollejas, morcilla de caldera y setas, todo en su jugo con un toque de manzana y acompañado por un vino de la vecina Granada, un plato contundente y sabroso, de una carne cada vez menos habitual en nuestras mesas pero igualmente sabrosa como es la de cordero.
Como colofón, el postre, o mejor dicho, los postres: en primer lugar espuma de Camins del priorat sobre galleta de chocolate y queso, con una presentación sugerente y un intenso sabor, y entre una y otro, el disfrute que constituye tener que “destruir” la presentación para que todos los elementos de dicho postre se mezclen en el vaso antes de poder paladearlo; y por último, otro sabroso postre como resultó ser una crema de leche con galletas. Y para acompañar los postres, otro vino exótico, de origen sudafricano con el que brindar por poder disfrutar en nuestra provincia de un restaurante como Cantina La Estación, una auténtico placer y deleite desde cualquier punto de vista, que a buen seguro no tiene nada que envidiar a restaurantes de grandes ciudades y grandes listas de espera y que lo tenemos todos los jaeneros en la bellísima ciudad de Úbeda como una cita ineludible para disfrutar de una Comida con mayúsculas.
Francisco Quesada.